9 de Julio

Año 1933

Nace Hedgar René Di Fulvio Liendo (Simplemente Hedgar Di Fulvio), en la Estancia de Sosa (Establecimiento San Fernando), vecina a la población de Carrilobo, en la Provincia de Córdoba. Poeta, cantor, guitarrero y pediatra. Realizó numerosos trabajos de investigación sobre costumbres argentinas y algunos de sus textos alcanzaron reconocimiento internacional, como el llevado a cabo sobre el mate, que fue presentado en conferencia y posterior coloquio en la Universidad de Berkeley de EEUU. Escritor de libros “Poemas de señales” y “Trenzando parejo”. Paralelamente a su trayectoria vinculada al arte, Hedgar Di Fulvio egresó de la Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba y desarrolló la especialidad de Pediatría ocupando diversos cargos directivos en instituciones médicas. Se radicó en Capitán Sarmiento, Provincia de Buenos Aires, en donde alternó su labor profesional en el campo de la Pediatría con la música y la poesía. Sus obras: “A Don Edmundo Cartos”; “A Jesús María”; “A taco yago”, “Adiós Córdoba”, “Araucano”, “Canto al Paraná”, con Martin Omar Saade; “Chacarera cordobesa”; “Cosco inna”; “De Areco pa Don Segundo”, “El mal llevao”, con Rubén Santamaría; “Gallo calavera”, “La Bramadora”, con Carlos Di Fulvio; “La federala”, con Juan Zaraik Goulu; “La Pancho Ramírez”, con Pablo Corradi; “La zamba del hombre solo”; “Mi tropilla gateada”, con Mauricio Di Fulvio; “Mis changuitos así son”; “No te mueras nunca”, “Paisano”, “Porque siempre he sido pobre”, “Si por las dudas”; “Soy yanacona”, con Martin O. Saade; “Suerte de poco”; “Trenzando parejo”; “Yo soy de aquel pago pobre”; “Zamba de la espiga”; “Zambita para mi ausencia”, entre otras.

Foto: diariodigitaloasis.com

Fuente: https://radiodon.com.ar/

Año 1921

Nacía Aureliano Ávalo, en Florencio Varela, provincia de Buenos Aires, cantor, compositor, músico y guitarrista. Triunfó con el seudónimo artístico de Oscar Del Cerro. Debutó como solista en Radio Belgrano el 1 de enero de 1950 y si bien su fuerte fueron las canciones sureras, como milongas, estilos, cifras y otras, también incursionó en el tango. Se acompañó de un conjunto de guitarras de gran calidad, que posteriormente integraron Las Guitarras Cuyanas de Zavalita. En la “Estancia La Valeria”, de Cañuelas, donde se organizaban fiestas camperas, se consagró Oscar del Cerro, al igual que José Larralde, Argentino Luna, Alberto Merlo, el Chino Martínez, Juancito el Peregrino, Valdemar Lagos y tantos otros. Una de las canciones más recordadas de Oscar del Cerro es el vals “Hermana” de 1958. Llevaba letra de Eugenio Majul, que se lo había dedicado a su hermana María Julia. Le puso música Miguel Roberto Abrodos. Cabe aclarar que, por una concesión del propio autor, Majul, Del Cerro cambio los versos originales del tema. Son también muy recordadas sus versiones del recitado “La duda” y el vals “Serenata de ayer”. Entre su material discográfico se destaca la grabación junto a Héctor del Valle: “Martín Fierro”. Sus obras: “Como el ave solitaria”, con Héctor del Valle; “Huella de las cuarteleras”, con Héctor del Valle; “Payada Martin Fierro y el mulato”, con Héctor del Valle; “Porque le di un reto”, con Saturnino García; “Recordara que con Cruz”, con Héctor del Valle; “Y sigo con mi guitarra”, con Héctor del Valle; entre otras. Falleció en 1998.

Foto: Voces de la Patria Grande

Fuente: https://radiodon.com.ar/

Año 1935

Coincidiendo con el Día de la Independencia argentina, nacía en San Miguel de Tucumán, Haydée Mercedes Sosa. Su vida estuvo marcada siempre por un profundo humanismo y la necesidad de defender causas justas a través de sus canciones. Mercedes se comprometió tempranamente con el “Movimiento del Nuevo Cancionero”, corriente renovadora del folklore surgida en Mendoza, y cuya necesidad era acentuar en sus mensajes la vida cotidiana del hombre argentino, unir la música de todas las regiones y distintas expresiones, reflejar las luchas y la historia; que no se aprovecharan de ella para enriquecerse unos pocos y no se deformara por otros intereses.
Así se proyectó desde la Argentina y hacia el mundo, desde “Canciones con Fundamento” y “La Voz de la Zafra”, sus primeros discos, de una obra cercana a 40. Ya emergía como cantora -y no cantante, idea de Facundo Cabral que siempre defendió: “cantante es el que puede; cantor, el que debe”-.
Mercedes le dio el sentido a su vida, de ser la voz del pueblo trabajador, de quienes sufrían injusticias, consecuencia del ansia de poder y de la ignorancia. Por ello, a partir de 1975 tuvo problemas para cantar en su país, recibió amenazas de muerte por parte del escuadrón de la muerte “Triple A”, y fue forzada a exiliarse en España y Francia por tres años. “Serenata para la tierra de uno” retrata ese pasaje de su vida.
“Yo estaba signada por ese papel como gran protestante, pero no era así en absoluto. Sólo soy una artista que piensa. Nunca tuve miedo, pero me sentí humillada e indefensa. No es posible cantar con un arma en la mano, y yo no soy de matar a nadie. Preferiría que me mataran a tener que matar a alguien”. “Creo en los derechos humanos, la injusticia me duele, y quiero ver una paz de verdad. Jamás me consideré una persona política. Siempre canté canciones honestas sobre el amor, sobre la paz, sobre la injusticia. Lamentablemente, algunas personas se sienten amenazadas por la verdad”, expresó.

“La Negra”, como también le conocían, fue además defensora de las causas de la mujer, de la democracia, de una América Unida, de los derechos civiles y humanos, por un mundo más justo y equitativo. Los álbumes “Mujeres argentinas”, “Hasta la victoria” y “Cantata Sudamericana” reflejan esa etapa de enfrentamiento a los desmanes de las dictaduras paramilitares en el continente.

Sosa regresó a Argentina en febrero de 1983 cuando la dictadura agonizaba y después de la guerra de las Malvinas. Realizó 13 recitales históricos en el Teatro Ópera de Buenos Aires, acto cultural a favor del cambio político y hecho renovador de la música popular argentina al incluir temas y músicos provenientes de diferentes corrientes musicales como el tango y el rock. “Gente humilde”, “Como un pájaro libre” y “Mercedes Sosa”, retratan ese momento.

¿Será posible el sur?, “Vengo a ofrecer mi corazón”, “Razón de vivir”, “Madre de madres”, y “Corazón Americano” reflejan la etapa de la democracia, el despertar de la nación argentina, y la soñada unidad latinoamericana.

Por su enorme contribución desde las artes a la justicia social, con profundo humanismo y sentido de la equidad, fue merecedora de muchas órdenes y distinciones, entre las que descuellan el haber sido Embajadora de Buena Voluntad de la Unesco para Hispanoamérica y el Caribe; un Diploma de Honor de la Organización de Estados Americanos. Además, fue merecedora de varios Grammys Latinos; el premio UniFem por su defensa de los derechos de la mujer; y el CIM-UNESCO 1996 del Conseil International de la Musique – UNESCO, destinado a destacados músicos de todo el mundo, entre otras muchas distinciones.
Como voz de América, Mercedes se unió en los escenarios e interpretó temas de disímiles compositores como Fito Páez, Charly García, Violeta Parra, los cubanos Silvio Rodríguez y Pablo Milanés… Además, colaboró con figuras de la talla de Luciano Pavarotti, Sting, Andrea Bocelli, Nana Mouskouri y Joan Báez, entre otros.
Dijo Mercedes que hay algo que nadie puede parar, “que es el viento”. La palabra América es de origen maya: “amerricua” que significa “tierra de los altos vientos”. Ella fue ese viento que nadie pudo detener.

Fuente y Foto: TelesurTV.

Año 1983

Falleció en Buenos Aires, Margarita Palacios. Había nacido el 22 de febrero de 1911 en Santa María, Catamarca. Fue actriz, acróbata de circo, compositora, cantante folklórica y una apasionada de la gastronomía. En su honor se impulsó la Ley de la Gastronomía Catamarqueña, instituyendo al 15 de octubre de cada año como “Día de la Cocina y Gastronomía Catamarqueña”. Su nombre auténtico era María Mazzacaro, y fue considerada una de las precursoras del boom del folklore argentino producido a partir de la década de 1950. Es autora de la conocida cueca “Recuerdo de mis valles”. Hija del tucumano Eudoro Palacios, el famoso “Toni Totó”, del circo criollo y propietario del Circo Palacios, y de Teresa Pascual, actriz y contorsionista de circo. Margarita nace y se cría en el circo; allí ella aprendería y realizaría números de trapecio y fuerza capilar.

También sumó experiencias cinematográficas participando en películas como «Al compás de tu mentira» (1950), «Cerro Guanaco» (1959), «Con gusto a rabia» (1965) y «El canto cuenta su historia» (1976).

Expresando su afecto por el folklore y las tradiciones populares, también escribió el libro “Las comidas de mi pueblo”, sobre recetas de platos tradicionales del país. En la década del ’60 instaló un local de música y gastronomía en Buenos Aires, en la calle Camacuá 267, conocido como la “Embajada de Catamarca en Buenos Aires”. Allí murió Polo Giménez, durante una presentación, el 26 de noviembre de 1969. En la década del ’70, Margarita Palacios se presentó habitualmente en radio y televisión, donde alternaba relatos humorísticos, canciones y recetas de comida criolla.

Fue madre de: Ángel Toribio «Kelo», Eudoro Segundo y Dolores Margarita. Entre sus célebres obras musicales se menciona: “Ay mi Coya”, “Canto en Belén”, con Ángel T. Palacios; “Carnaval del amor”, con Eudoro Palacios; “Cuequita del desengaño”, con Arsenio Aguirre; “Recuerdo de mis valles”, con Ángel Toribio Palacios.

En noviembre de 2020, la Cámara de Senadores de Catamarca convirtió en Ley el proyecto por el que se instituye al 15 de octubre de cada año como “Día de la Cocina y Gastronomía Catamarqueña”, en conmemoración al día de la publicación del primer recetario tradicional «Las Comidas de Mi Pueblo», obra de la compositora y cantante catamarqueña, Margarita Palacios. Promovida por la diputada Natalia Ponferrada, la normativa tiene como propósito “contribuir a la promoción y revalorización tanto de los productos alimentarios típicos como de la gastronomía de nuestra provincia, fomentando su producción y reivindicación a través de viejas y nuevas preparaciones, dando lugar a que los productos y la comida de elaboración local representan un bien productivo que se proyecta como un recurso de desarrollo de la economía del lugar”

La entrañable Margarita Palacios falleció en Buenos Aires, a los 72 años, un 9 de julio de 1983. En su Santa María natal se erigió un monumento en su honor. Cuentan los memoriosos que un día, Kelo Palacios, uno de los hijos de Margarita, probando acordes en la guitarra, encontró una melodía que le pareció bonita, la pulió, le dio forma, le gustó. “¿Qué le parece esta musiquita, mamá?”, preguntó animado, “¡Linda…linda…!”, respondió su madre y comenzó a improvisar sobre la melodía, los versos de lo que después sería el gran himno catamarqueño “Recuerdo de mis valles”.

Foto: Portada del álbum ‘Una vida para el canto’ (1969)

Fuente: https://datamarca.com/la-legendaria-santamariana-margarita-palacios

Año 2017

Falleció Jorge Marziali, en Santa Clara, Cuba. Juglar, poeta, compositor y periodista. Marziali fue un ícono de la militancia contestataria de la década del ‘80 y fue el creador de temas como «Cebollita y huevo», «Los obreros de Morón», «Ese Manuel que yo canto», «Coplas para la libertad», «Elijo criollos» entre otros temas. Como un gran viento que sopla, su primer trabajo discográfico llegó junto con la democracia en 1983.

De sensibilidad extrema, Marziali logró plasmar en su obra, su afición por la justicia social y humana que lo convirtió en uno de los grandes referentes poéticos de la música popular. Sus canciones lograron construir gran parte de la identidad musical del momento y fue el representante de una generación de compositores que traía sobre sus espaldas a referentes del “Nuevo Cancionero”. Compuso canciones propias y algunas sobre poemas de Daniel Giribaldi, entre otras, y fue además autor de un libro de poemas, «El amor en otro sitio», publicado hace un par de años. Y en los últimos tiempos compartió temas junto a su compañera, Marita Londra, a la vez que acompañaba los pasos en la música, de su hijo Simón. Su discografía consta de las placas “Como un gran viento que sopla” (1983), “Marziali cerca nuestro” (1986), “Marziali de diario” (1989), “Miradas” (1999), “Padentrano” (2004) y “San Lagente” (2007). En 1993 compuso la banda sonora del filme «El general y la fiebre», en el que también apareció como actor. Además, en 2013 publicó su libro de poemas “El amor en otro sitio”.

Foto: https://www.facebook.com/JorgeMarziali1

Fuente: tiempoar.com.ar

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